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DANZAS TRADICIONALES

LAS DANZAS TRADICIONALES DE FUENMAYOR (por José Luis Sáenz)

Recuerdo que en mi niñez, allá por los años sesenta, los mozos se preparaban ensayando para las grandes fiestas que había y todavía existen en nuestro pueblo. Nuestra ilusión de críos era entrar a ver los ensayos y algunos días, Si no dábamos mucha guerra, nos dejaban entrar.
Los ensayos se hacían en el salón que estaba bajo el coro de la Iglesia. Lo llamábamos "el Círculo" y hoy es la capilla. En aquel entonces los instrumentos que acompañaban a las danzas eran: clarinete, dos saxofones y caja.

EL TRAJE

Existían dos tipos de trajes: el de los danzadores y el del "Cachimorro" que se componía de camisa y pantalón blancos, faja roja, un pañuelo muy coloreado y con largos flecos que traían de África los mozos que allí iban destinados a hacer la mili y que cubría toda la espalda, dos cintas verdes que cruzaban el pecho y la espalda hasta la cintura, dos lazos también verdes en los antebrazos, zapatillas blancas adornadas con cintas rojas y calcetín blanco. Llevaba además un palo con el que dirigía las danzas adornado en su extremo superior con flores y cintas.
El traje de los danzadores era muy parecido al del cachimorro con algunas variaciones. Las cintas de la zapatillas y la faja eran de color azul. La faja colgaba a la derecha o a la izquierda, dependiendo de la fila en que se situaba el danzador para componer un conjunto simétrico. Las cintas que adornaban el pecho y la espalda eran una roja y otra azul, colocadas a la derecha o a la izquierda según la fila para que quedaran simétricas. El número de danzadores era de nueve (cuatro parejas y el cachimorro). Parece ser que antiguamente se llevaban unas enaguas blancas encima del pantalón pero no hay constancia gráfica de ello.
Como ocurría en casi todos los sitios hasta hace muy pocos años sólo bailaban los hombres. A principios de los setenta o quizás algo antes, las mujeres se incorporan al baile y se confecciona un traje que forzosamente tiene que estar inspirado en el de Logroño, uno de los pocos trajes populares femeninos que entonces existían. Se compone de camisa y falda blanca adornada con flores de tela, pañuelo y corpiño rojos, dos cintas verdes en los antebrazos, cintas roja y verde, dependiendo de la fila, del pecho a la espalda,  y zapatillas con cintas rojas o azules. Llevan también pololos blancos y medias blancas "de garbanzos".
Se bailaba en dos ocasiones. Una de ellas era movible y se celebraba veintiún días después del Domingo de Resurrección; se trataba de la fiesta de San José el Patrocinio, diferente de la de San José el Torrijero (19 de Marzo). La imagen de San José se guardaba durante todo el año en una casa particular, y nueve días antes de la fiesta, se le trasladaba a la iglesia. Ese día se repartía para los cofrades y danzadores el riquísimo panecillo de cofradía, bendecido y con un característico sabor a anís.

SAN JOSÉ EL PATROCINIO

Tras esos nueve días en que todos asistíamos al Rosario, llegaba por fin la fiesta. Por la mañana, a las ocho, después de la misa, los cofrades y danzadores acompañados del sr. cura se disponen a recorrer en procesión las calles del pueblo repartiendo la comunión a los enfermos. Después, todos nos reuníamos en la casa del Mayordomo, que cada año era distinto y se nombraba por turno y  tomábamos un pequeño desayuno que consistía en unas pastas y una copita de anís o moscatel; después, los danzadores iban al Círculo para empezar a vestirse.
Por fin comienza la fiesta; la procesión enfrente de la iglesia y los danzadores en dos filas de cuatro firmes y bien plantados con el cachimorro al frente cerciorándose de que todos están alineados, con las manos en la cintura y el pulgar atrás. Una vez todo en orden, se coloca al frente a esperar la salida del Santo )quién lo saca a hombros? Nunca falta gente: sus cofrades.
Comienza la danza con un saludo al santo; tras un largo pero bonito sonar del clarinete y los saxofones acompañados de la caja la música se para. El cachimorro, dando un brinco de alegría grita: (VIVA SAN JOSÉ) y, cuando sus pies dejan de tocar el suelo, los danzadores, todos a una, saltan contestando: (VIVA).
La primera danza es sencilla. Danzada sobre la punta de los pies le da hermosura a la fiesta. El cachimorro levantando horizontal su palo de mando se pasea danzando de arriba abajo asegurándose de que va bien. Cuando termina la danza nos ponemos "En Marcha"; Arranca la procesión. Con los brazos alzados, dando brincos al son de la música y con el agradable repiqueteo de las castañuelas los danzadores se van cruzando insólitamente entre ellos por las calles, pareciendo mentira su alineación y derechura.
El recorrido de la procesión en esa mañana salía de la iglesia y bajaba por la Calle Mayor hasta el Ayuntamiento (hoy Casa de Cultura). En la mitad del trayecto de bajada se paraba la procesión y se bailaban los agudos, una danza que marcaba los pasos, uno, dos y tres, con las piernas muy levantadas y con las puntas de los pies mirando hacia el suelo. El cachimorro mandaba a las filas juntarse y, bajando los primeros hasta dónde los últimos y después al revés se hacía de la danza un espectáculo.
Seguimos con la danza "En Marcha" hasta el Ayuntamiento, en cuya plaza se hacía la "Contradanza": el cachimorro se ponía al frente de los danzadores y a golpe de bastón los ordenaba cruzarse una y otra vez hasta terminar todos en una única línea recta que una vistosidad al Santo que hasta parecía que se le alegraba la cara.
Recompuesta la formación inicial en dos filas se subía la cuesta de la Monjas y en el Paseo se hacía "el Árbol" con un largo palo que sujetaba el cachimorro y del que pendían ocho cintas. Cada danzador cogía una con la mano derecha y colocándose la izquierda a la espalda, se iban cruzando al son de una melodía muy acogedora a los oídos entrelazando las cintas hasta casi juntarse en el centro, desenlazándose de la misma manera hasta quedar en la posición inicial.
Continuamos en marcha con el agradable sonido de las castañuelas y con el bienestar de que el trabajo de muchos días de ensayo haya salido bien y llegamos a la iglesia en donde se deposita al Santo satisfecho hasta la tarde.
La comida de los danzadores se celebraba tradicionalmente en la bodega de Simón "el Macareno", tras la cual, y aún sin música, los danzadores bajaban danzando hacia la iglesia a esperar la hora de llevar danzando al Santo hasta su casa en donde permanecía el resto del año.
La casa del Sr. Navajas, separada de la iglesia tan sólo por una plaza volvía a acoger al Santo, pero antes, ofrecía a todos, danzadores y acompañantes, unos refrescos y unos pasteles.
)Por qué se ha perdido la tradición de San José? Quizás falten los sabrosos panecillos con sabor a anís, quizás ya no haya cofrades que mantengan la tradición, quizás ya no queramos saber nada... no lo sé, lo que sí es verdad es que se ha perdido una tradición bien bonita.
 
SAN ISIDRO LABRADOR

Después de San José no se interrumpían los ensayos, pues el 15 de Mayo se celebraba San Isidro Labrador y había que danzarle celebrando la fiesta de los agricultores que siempre ha tenido gran arraigo en el pueblo.
Como en San José, nueve días antes de la fiesta, se subía la imagen del Santo que se venera en la ermita del Cristo para rezarle la novena. Los cofrades, distintos de los de San José, volvían a repartir los panecillos bendecidos y, cuando llegaba la fiesta, se bajaba en procesión hasta la ermita del Cristo con el mismo o más fulgor que en la otra fiesta. En la puerta de la ermita y tras un bonito responso del párroco, se procedía a la bendición de los campos que muy bien acogida por todos los agricultores.

Escucha pinchando aquí la danza "Agudos" que se baila en Fuenmayor por San Isidro 

DESDE ENTONCES HASTA AHORA

Cuando aquellos niños que miraban embobados a sus hermanos mayores entramos en edad de poder danzar, no lo dudamos: cogimos las riendas y a danzar que era lo que siempre nos había hecho ilusión.
Estuvimos algún año siguiendo la línea de años anteriores hasta que faltó la banda municipal con sus instrumentos y hubo que recurrir a la dulzaina y el tambor. Además, incorporamos a las danzas a las chicas, lo que fue bien visto por unos y criticado por otros, si bien es cierto que daba a las danzas otro estilo y otro cariño. También recuperamos los casi perdidos arcos, danza en la que nos entrelazábamos con los arcos (cellos de los cestos de mimbre revestidos de papeles o flores) metiéndonos los unos por debajo de los otros hasta terminar todos apiñados en la forma de una cesta y, sin perder el compás, ir deshaciendo el embrollo hasta quedar cada uno en su fila inicial.
También recuperamos los troqueados o palos gracias a la ayuda de unas personas muy mayores y a nuestra voluntad. Es una danza  muy difícil pero de una vistosidad que no se puede explicar, que hay que ver, porque al mismo tiempo que se danza y se van entrelazando unos con otros, van chocando sus palos y produciendo un sonido difícil de olvidar.

Bailando a San Isdro a mediados del pasado siglo.
Fiesta del baile regional en Nájera (1996)
Grupo de Danzas en el año 2000
Bailando a San Isidro en el año 2000


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