Ayuntamiento de Fuenmayor

El siglo XIX supone para España una continua sucesión de guerras, pronunciamientos militares e inestabilidad política y social. En Fuenmayor, como no podía ser menos, a la Guerra de la Independencia, le suceden las guerras carlistas, y después a lo largo de toda la centuria, sufrirá las consecuencias de las epidemias, de las hambrunas y de la sangría de jóvenes que morían en las guerras de Cuba o Marruecos.
El siglo comienza con la visita del rey. El 29 de Agosto de 1.808 pasa por Fuenmayor el rey José I. Acudieron a verle de todos los pueblos de la comarca, pero nadie lo aclamó, aunque acudieron de toda la comarca para presenciar el paso del séquito y del ejército imperial de más de 15.000 hombres.
Es el preludio de la Guerra de la Independencia. Existe una bonita leyenda que habla de la treta de la que se valieron los fuenmayorenses para engañar al ejército francés haciendo hogueras en las puertas de las casas para hacerles creer que el pueblo ya había sido saqueado, lo que habría dado origen a la fiesta de Los Marchos, para celebrar esta estratagema, una fiesta que sin embargo es mucho más antigua ya que seguramente es la cristianización de ritos prerromanos de adoración del fuego y de protección de los ganados.
Lo que si está documentado es el asalto a un convoy de aprovisionamiento francés por parte de una cuadrilla de guerrilleros en la carretera que venía de Vitoria, en el paso de Buicio, lo provoco represalias y ajusticiamientos por parte de las tropas francesas.
 Los acontecimientos de esta Guerra en Fuenmayor los escribió un Beneficiado de la Parroquia en un manuscrito que recuperó para la memoria pública D. Carlos Martínez Galarreta, al publicarla en el Programa de Fiestas de 1.981 y que pùedes consultar más abajo en formato PDF.
Acabada la guerra, y tras la muerte de Fernando VII, los partidarios de la sucesión del infante Don Carlos provocan la guerra civil. Durante esas guerras carlistas, la finca "El Romeral" fue sede de un hospital de misericordia para heridos de guerra.
Allí pudo producirse la proclamación del pretendiente carlista como Carlos V y también la curiosa anécdota que se cuenta que el general Espartero que al llegar a esta casa, subió por las escaleras y salió al balcón montado en su caballo para arengar a sus tropas.
En esta misma casa, existía a finales de siglo, un casino, la “Sociedad Recreo”, formada por 73 socios y presidida Tomás Gonzalo Muñoz, y que pagaba 450 pesetas anuales de alquiler ya que parece ser que ocupaba toda la casa con salones de estar y billares. Parece ser que era el sitio donde se reunía la gente pudiente, ya que existía otra que parece ser que era más popular, la “Sociedad la Amistad”, que en 1906 tenía 44 socios, estaba presidida por Pedro Pérez Caballero Grijalva y pagaba 240 pesetas anuales por el alquiler del local que ocupaba en la primera planta de una casa contigua en esta misma calle, en dónde se había acondicionado una lujosa sala de juegos y una amplia galería con vistas a la huerta y al río.
Esto nos da una idea del desarrollo económico y social que por entonces ya había adquirido Fuenmayor que tenía una población que se acercaba ya a los dos mil habitantes y en donde se habían fundado ya dos de las grandes bodegas de crianza de vinos, las “Bodegas El Montecillo”, fundada por la familia Navajas en 1876 y las “Bodegas del Romeral”, fundadas por Félix Azpilicueta en 1881. Estas dos grandes firmas, unas de las primeras en establecerse en La Rioja siguen hoy en día dando prestigio y riqueza a nuestro pueblo.

 

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